Prof. Dr. Peter Paul Konder

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Papá, ¡creo que Pitt ya puede volver al colegio!“. Esta frase del hermano mayor anunciaba con orgullo, hace unos 70 años, que Peter, el cuarto de los siete hijos, había aprendido, al fin, latín. Una infección auditiva y la consiguiente sordera parcial le habían obligado a retirarse de la escuela con muy pocas esperanzas de volver y con su futuro condenado a la minusvalía. Sin embargo, pudieron más el profundo amor y el paciente compromiso de su hermano, quien, por gestos y durante interminables jornadas de labores en el campo paterno, fue enseñándole al pequeño tan complejo idioma.

Esta anécdota temprana determinaría para siempre la legendaria e inamovible fe de Peter Paul Konder en la capacidad de superación del ser humano. Su propia vida fue un testimonio permanente del poder infinito de la educación: la Segunda Guerra Mundial interrumpiría nuevamente sus estudios y le devolvería lisiado de por vida a su natal Trier, pero ello no impediría que terminara su bachillerato en 1948 e iniciara estudios de Matemáticas, Física y Pedagogía en las universidades de Mainz y Tübingen.

Su enorme vitalidad lo traería a Colombia en 1956, junto con su esposa, la Doctora en Medicina Maria Luise Konder, para vincularse primero con el Colegio Andino de Bogotá y luego, con las universidades de los Andes y Nacional de Bogotá. Desde entonces y hasta el último momento de su vida, su corazón latiría por Colombia y por los colombianos. Regresó a Mainz en 1968, en contra de su voluntad, por sabio consejo de su amigo Mario Laserna: “Profesor, usted puede hacer más por Colombia desde Alemania que quedándose aquí”.

Doctor y Professor (título posdoctoral) en Matemáticas y Senador Honorario vitalicio de la Universidad Johannes Gutenberg de Mainz (Alemania), profesor honorario de las universidades de los Andes y del Norte de Barranquilla, miembro honorario de la Sociedad Colombiana de Matemáticas, distinguido con la Cruz al Mérito por el Gobierno de Alemania, con la Orden al Mérito por el Gobierno del estado federado de Renania-Palatinado, con la Orden Nacional al Mérito por el Gobierno de Colombia, su mayor orgullo era, sin embargo, haber dedicado todo su esfuerzo y todos sus ahorros a la creación de la Fundación Beca Konder-Stiftung, con la que financió los estudios universitarios en Colombia de jóvenes colombianos de escasos recursos económicos.

En 1975 realizaría su primera pasantía en la Universidad del Norte, con un curso de profundización de tres meses para profesores de matemáticas. Desde entonces, y de manera periódica, –hasta dos veces al año– volvería a este campus para formar docentes, facilitándoles estudios de postgrado, apoyando programas y proyectos en todas las disciplinas del saber.

Cofundador en el año 1981 del Círculo de Amistad Colombo-Alemán, apoyó proyectos sociales con una generosidad personal sin límites: desde el Instituto Técnico Colombo-Alemán  (SCALAS – DKF) en Lérida, Tolima, construido después de la catástrofe natural del vecino pueblo de Armero, hasta el programa “Los niños de Lidia”, que financia estudios y la dotación de colegiales del Barrio La Paz en Barranquilla.

A sus 77 años, el Prof. Konder era demasiado joven para morir. Se había dedicado a Colombia con la mente y el corazón, haciendo gala de una generosidad sin límites. Le había entregado al país su vida, su trabajo y sus saberes. Ese compromiso y su altruista desprendimiento lo llevaron a invertir tiempo y esfuerzos e, incluso, su propio patrimonio, en proyectos educativos y sociales del país. El ejemplar legado del Profesor Peter Paul Konder hará que todos creamos siempre en los talentos que, a pesar de las dificultades, se encuentran en Colombia y que también tengamos fe en la bondad de sus amigos.

A una edad en que la mayoría se dedica a cerrar capítulos y recorrer caminos, él abría sendas nuevas y desafiaba destinos, con inagotable alegría de vivir y una energía sin límites. Un ser humano excepcional, cuya temprana partida lamentamos profundamente todos los que fuimos bendecidos por su amistad y presencia.